Tarde muy completa y pureza en la faena al sexto, al que corta una oreja
El Cid ha dado una gran tarde de toros en Las Ventas, donde por cogida grave de Julio Aparicio tuvo que matar tres toros, quedando la corrida en un mano a mano con Morante de la Puebla. Al sexto le cortó una oreja de ley después de una faena en la que El Cid encandiló con su pureza a los tendidos de Las Ventas.
El torero de Salteras mató en segundo lugar al que debía ser el tercero de la tarde, ya que el orden se había trastocado por el percance de Aparicio. A este toro, de Juan Pedro, le hizo un quite muy suave por delantales en el que ya se vio la buena disposición del torero. La faena la comenzó sin probaturas, echándose la muleta directamente a la izquierda y pagando el atrevimiento con una feísima voltereta. Después de la espeluznante cogide de Aparicio la plaza se temió lo peor, pero por fortuna El Cid no estaba herido.
Se levantó el torero y tuvo la reacción que tienen todas las grandes figuras del toreo. Volver al toro y casi comérselo en una autentica exhibición de raza. Manuel se metió entre los pitones, muy firme y valiente, tanto que el toro se sintió podido y dominado y se vino abajo. Habia estado por encima de su oponente y el público de madris lo premió con una ovación que el torero recibió desde detrás de las tablas.
En cuarto lugar salí el toro sexto, que fue devuelto y sustituido por un sobrero de Gavira cinqueño que salió flojito en los primeros tercios pero que luego tuvo nobleza y ritmo en la muleta. El Cid le dio dos series muy buenas, asentado, por el pitón derecho, pero por el izquierdo el de Gavira reponia y obligaba al torero a perder pasos. Esto impidió la ligazón de los muletazos y bajó la emoción de la faena. El Cid lo mató de buena estocada y otra vez fue ovacionado.
En el sexto fue la vencida. Éste fue un buen toro de Juan Pedro, con clase ya desde su salida. Tanto es así que El Cid lo toreó espléndidamente bien a la verónica y dibujó dos medias de cartel, sintiéndose muy a gusto.
El toro fue muy bien lidiado por Boni y El Cid fue generoso con él desde el principio. Le dio distancia, lo lució y una vez en el embroque lo crujió en tres series de derechazos de cinco o seis muletazos, larhgos, ligados, templados: Puros. La plaza se puso a revientacalderas. Todo apuntaba a dos orejas, pero por el lado izquierdo el toro no ofreció tanta facilidad y la faena bajó de intensidad.
Al comprobarlo, Manuel volvió de inmediato a la derecha y otra vez adquirió vuelo la faena, que El Cid remató con una estocada trasera para cortar una oreja a ley, reclamada de forma unanime por el público de Las Ventas.
Manuel Jesús, que habia entrado en esta corrida por la vía de la sustitución, se convirtió en el gran protagonista y triunfador de la corrida.
Fotos: Oscar Ruaza
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