Hay ayudados por alto y ayudados por bajo. Se pueden hacer en el prólogo y en el epílogo de las faenas. Hay toros a los que hay que ayudarles al principio y en lugar de quebrantarlos con la muleta montada se les lleva por alto con unos ayudados templados, vaciándolos con un leve toque de la muñeca, sin quebrantarlos. Los ayudados por bajo casi siempre los doy al final de la faena y tienen más un sentido de adorno, de hacer algo bello y rotundo en el epílogo.
Siempre me ha gustado el toreo a dos manos, lo veo bonito y muy sevillano. A dos manos se le puede mucho a los toros y al mismo tiempo te adornas mucho. |