Creo que al aficionado le gusta que el torero se adorne o salga de la cara del toro con descaro. Tú eres el primero que tienes que creer que has hecho algo importante y cuando esto ocurre no está mal que te descares con el toro y gesticules con el público, siempre con educación, claro. Ese atrevimiento le gusta a la gente y la implicas en lo que estás haciendo.