He pinchado muchos toros en mi vida, pero en los últimos años he mejorado mucho en esta suerte. A base de entrenar y analizar los fallos, a base de trabajar en definitiva, he conseguido matar los toros, y además con rotundidad.
Para matar le doy el medio pecho al toro y sobre todo intento sincronizar muy bien los pasos con el toque de la muleta. Muchas veces no se mata bien a los toros por descoordinación. Todo tiene que ir sincronizado, y cuando lo trabajas mucho te sale de forma natural, ya no piensas cómo arrancar y cómo vaciar la embestida: entras y sales de forma natural. Para matar a un toro es fundamental que lo veas cómo y claro, la decisión es fundamental. Hay que tirarse de verdad.