Los remates se deben hacer cuando tienes el toro metido, a mediados de faena, pero yo los suelo hacer también en los comienzos, cuando me salgo con el toro hacia afuera. Son muletazos de una belleza tremenda, en los que el toro se mete en la cadera.
Después hay otros muletazos como el desprecio que quedan muy bien sobre todo cuando el toro viene en carrera. Cuando el toro tiene menos recorrido no puedes cortarle, tiene que ser que traiga una inercia. Primero le acompañas y cuando llegas el momento pliegas la muleta, se la quitas, y el toro pasa.
Otra cosa que hago mucho es un cambio por detrás en el que me paso la muleta de mano y en lugar de darle el pase de pecho, me vuelvo sobre los talones y le hago un abaniqueo o le quito la muleta para adornarme.
Cuando lo veo claro, ligo el natural con el pase de pecho a través del farol. Me gusta hacerlo por el lado izquierdo, por el derecho la muleta es más grande y no vuela tanto. Lo que más me gusta es que el toro no para porque enseguida tiene la muleta colocada para el pase de pecho. Embarco como para un natural y lo que hago es que cuando va pasando el toro le abro la muleta y me la paso por la espalda.
También hay remates de series que los haces andando, que te metes en la tabla del toro, en el cuello, y resultan muy bonitos. Son remates antiguos, que los hacia Ordóñez, Camino, etc. Antiguamente se hacían porque los toros repetían tanto que te tenías que ir. |